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Tratamiento

Qué tratamos

CRIOCAT: Sociedad Catalana de Criocirurgía especialistas en el tratamiento quirúrgico y mediante técnicas de termoablación de todo tipo de tumores hepáticos, cáncer de hígado y cáncer de próstata.

Hablamos de Termoablación al referirnos al grupo de técnicas que utilizando medios físicos relacionados directa o indirectamente con cambios de temperatura producen la destrucción de células, tejidos o tumores.

La criocirugía es una técnica de las llamadas de TERMOABLACIÓN que utiliza la congelación como mecanismo de destrucción celular. Los avances técnicos disponibles ya desde la década de los 90 para alcanzar, controlar y garantizar temperaturas de hasta – 190º C en los tejidos usando Nitrógeno líquido y/o Helio, junto con la facilidad y familiaridad para monitorizar sus efectos mediante el uso de la ecografía intraoperatoria, permite la destrucción de tumores por congelación a temperaturas extremas.
                                               

El tratamiento con éxito de los tumores hepáticos, primarios o metastáticos, siempre ha estado limitado a la posibilidad de que el tumor sea o no quirúrgicamente resecable.

La criocirugía o crioablación hepática está orientada principalmente a conseguir la destrucción de grandes tumores hepáticos primarios o metastáticos no resecables.

La criocirugía o crioablación hepática es un tratamiento en que los tumores hepáticos son congelados y una vez desvitalizados, es decir muertos, son dejados “in situ” para ser reabsorbidos por el propio organismo.
Bajo control ecográfico se colocan una o varias criosondas en el tumor a través del parénquima hepático que permiten esculpir una bola de hielo que incluye todo el tumor a destruir junto con un margen de seguridad de tejido sano a su alrededor. Es un tratamiento focal que permite la conservación de mucho más tejido hepático, es decir hígado sano, que una resección hepática mediante cirugía convencional. Permite la destrucción o ablación de múltiples tumores hepáticos aún cuando afecten a ambos lóbulos hepáticos y de tumores en pacientes que, al sufrir otras enfermedades (cirrosis, cardíacas u otras) o al sufrir de tumores muy próximos a estructuras vasculares mayores, no tolerarían una resección quirúrgica. También puede aplicarse como complemento y conjuntamente a resecciones quirúrgicas convencionales convirtiendo en resecables tumores que tradicionalmente no lo serían.

Los resultados son similares a los de la resección quirúrgica, con supervivencias de hasta el 62 y 52 % con seguimientos entre 2 y 5 años, y con un 25% de pacientes libres de enfermedad a los 5 años.
Por tanto con Criocirugía o Crioablación podemos tratar y obtener supervivencias a largo plazo en tumores hepáticos primarios o metastáticos que hasta la implementación y mejora de las técnicas de termoablación eran considerados NO resecables, es decir, NO tratables con cirugía.

El tratamiento del cáncer de próstata es distinto si la enfermedad está alojada en la misma o se encuentra más allá de la glándula prostática. Los tipos de tratamiento también varían según el estado del paciente, ya que al ser una enfermedad propia de gente adulta, muchas veces problemas de salud asociados y la evolución lenta de la misma no permiten o no aconsejan tratamientos agresivos.

Dentro del abanico de tratamientos disponemos de:

1. La prostatectomia radical o exéresis completa de la glándula junto con su cápsula y vesículas seminales.
2. La braquiterapia, radioterapia aplicada directamente a la glándula prostática utilizando agujas-terminales que se insertan en la misma próstata.
3. Radioterapia convencional.
4. Tratamiento hormonal para frenar la evolución.
5. Técnicas de Termoablación:
- CRIOCIRUGÍA
- RADIOFRECUENCIA

El tratamiento de elección sería la prostatectomia radical, pero es una técnica agresiva y no exenta de complicaciones (impotencia e incontinencia).
Hoy por hoy disponemos de tratamientos llamados “mínimamente invasivos” del cáncer de próstata localizado mediante las técnicas de Termoablación con Radiofrecuencia y Crioterapia o Criocirugía y la braquiterapia. Tanto la termoablación como la braquiterapia son técnicas con gran efectividad, con tasa de curación similar a la prostatectomia radical del 80 al 85 %.

La Braquiterapia es la implementación de semillas radioactivas de Yodo 125 dentro de la glándula prostática para que la radiación llegue a la próstata sea doble a la que llegaría mediante la Radioterapia externa y sin afectar a los órganos vecinos: vejiga y recto.

                                                              


La CRIOCIRUGIA o congelación (entre – 45º C y – 180º C) de la glándula prostática se aplica introduciendo en la misma próstata varias agujas criosondas por vía perineal, bajo control y guía ecográfica, y con anestesia peridural. En la mayoría de los casos el paciente puede ser dado de alta a las 24 h de la crioablación. Da los mismos resultados que la prostatectomia radical, pero es mucho menos agresiva y con menos complicaciones.

Ambas técnicas vienen avaladas por trabajos publicados con resultados positivos y más de 20 años de seguimiento en la braquiterapia y más de 15 años en la Criocirugía.

La radiofrecuencia es otra técnica de TERMOABLACIÓN que, aplicando corriente monopolar de alta frecuencia, produce una necrosis de coagulación y por tanto la destrucción o muerte celular del tejido en donde ha sido aplicada. Esta técnica, nacida a finales de los años 80 en la Universidad de Harvard de EEUU, se aplicó y desarrolló ampliamente en el campo de la neurocirugía y desde la segunda mitad de los 90, al aumentar su capacidad de acción, se usa también para la destrucción de tumores.

Los nuevos generadores de radiofrecuencia, utilizando agujas con puntas refrigeradas, pueden producir no sólo la energía necesaria para inducir necrosis de coagulación o destrucción de los tumores por termoablación de áreas de tejido o tumores de hasta 3,6 cm de diámetro, sino que también incorporan circuitos para medir la frecuencia de salida, la impedancia de los tejidos durante el tratamiento y la temperatura de los electrodos. El control de estos parámetros es necesario para obtener resultados óptimos.
                                          



La termoablación por radiofrecuencia (como la criocirugía) es una terapia focal que puede ser aplicada con posibilidades de curación, tanto por vía intraoperatoria y complemento de resecciones quirúrgicas convencionales, como por vía percutánea (sin abrir) como técnica mínimamente invasiva, pudiendo tratar tumores hepáticos malignos en pacientes bien seleccionados prácticamente sin incisión. Al aplicarse sobre tumores hepáticos conservando más tejido sano permite hacer resecables o tratables tumores que tradicionalmente NO lo serian.

Aunque el campo de destrucción con radiofrecuencia es en principio más reducido que el de la criocirugía, la aplicación en manos expertas con electrodos triples o simples, mediante tratamientos únicos o seriados, nos permite actualmente tratar tumores de más de 5 cm. y con su aplicación secuencial, es decir en varios días, pueden tratarse tumores mucho mayores en casos seleccionados.

Los resultados a largo plazo son similares a la criocirugía y sus complicaciones son menores.

Las técnicas de termoablación aplicadas por cirujanos experimentados pueden utilizarse según el grado de extensión de la enfermedad con finalidad curativa o paliativa, son ciertamente menos agresivas, tienen menos morbilidad y en los pacientes adecuados son una alternativa y/o un complemento a la cirugía convencional. No excluye la necesidad y el beneficio del tratamiento con quimioterapia adyuvante y sin dudad permiten aumentar el número de enfermos que pueden ser tratados quirúrgicamente y por tanto susceptibles de beneficiarse de un tratamiento curativo o paliativo eficaz.

Cirugía hepática: de tumores malignos (primarios y metastáticos) de tumores benignos (hemangiomas, adenomas)
Cirugía general: de tumores y nódulos en otras localizaciones en casos seleccionados (mama, páncreas, recto)
Urología: de tumores de próstata y de riñón
Ginecología: de fibromas de útero, criomiolisis, crioablación endometrial (para casos seleccionados de metrorragias)
Traumatología: de lumbalgias (rizolisis) tumores óseos (casos seleccionados)
Proctología: de hemorroides grados I i II (sin anestesia, sin ingreso)
Cirugía torácica: de lesiones y tumores broncoplulmonares
Dermatología: de lesiones cutáneas, verrugas (en la consulta sin anestesia, sin ingreso)
Otorrino: de cornetes, pólipos, corrección paladares para tratar apneas del sueño – ronquidos)
Neurocirugía: de neuralgias
Cardiología: de arritmias

…etc

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